Javier Marcos, un esquiador español de 30 años, se encuentra a las puertas de debutar en los Juegos Paralímpicos de Invierno que se celebrarán en Milán y Cortina d’Ampezzo 2026. Su esposa, Lourdes, desempeña un papel fundamental en su camino hacia este importante evento, siendo, según Marcos, «tiene mucho más de la mitad de responsabilidad» en su éxito. El esquiador espera «poder dar el mejor resultado» y convertirse en un referente para otras personas en el deporte.
Un referente para nuevos esquiadores
En una entrevista concedida a Europa Press, Marcos subrayó la importancia de ser un modelo a seguir para los nuevos esquiadores, especialmente tras varios años sin representación masculina en el esquí alpino en silla. «Cuando yo empecé, no tuve un referente como esquiador alpino en silla. Entonces me alegra y me responsabiliza un poco el poder ser el referente para nuevos esquiadores a día de hoy», manifestó.
Debut en los Juegos Paralímpicos
Marcos competirá este viernes en la prueba de gigante para deportistas que compiten sentados. «El esquí es el único deporte que he encontrado que me da esta libertad absoluta de estar en la montaña con la naturaleza y juntarlo con ese factor de riesgo de velocidad que a mí me gusta», expresó.
Un cambio de vida drástico
La vida de Javier Marcos dio un giro inesperado en 2020, cuando un accidente de bicicleta lo dejó en silla de ruedas. «Para mí fue muy duro. Al final es un palo muy fuerte, con 23 años nadie está preparado para asumirlo», recordó. Sin embargo, encontró en el deporte una vía para superar este desafío. «Fueron unos seis meses en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, en el que tuve que trabajar mucho con los psicólogos», añadió.
El apoyo incondicional de Lourdes
Durante esos momentos difíciles, el apoyo de su esposa, Lourdes, fue crucial. «Ella no vio una barrera, vio otra circunstancia diferente», destacó Marcos, quien expresó su agradecimiento hacia ella. «Gracias a ella pude empezar a afrontar una vida diferente. Para mí, Lourdes tiene mucho más de la mitad de responsabilidad para que yo haya llegado aquí», afirmó emocionado.
Objetivos en la competición
Javier Marcos llegó a Milán y Cortina d’Ampezzo con la intención de «dar el mejor resultado y quedar satisfecho» en su primera participación paralímpica. Su meta es terminar la carrera y sentir que ha dado lo mejor de sí. «Si soy capaz de demostrar mi máximo nivel, probablemente entre en mi objetivo que es entrar en un ‘top 10’. ¿Una medalla? Es un sueño, pero prefiero no meterme presión hasta el día de la competición», subrayó.
Desafíos en el camino
A lo largo de su trayectoria, Marcos ha enfrentado la falta de referentes y la escasez de infraestructuras adaptadas a sus necesidades. «Hay estaciones que no tienen accesos tanto para nosotros como para diferentes tipos de discapacidades», explicó, añadiendo que es fundamental trabajar para que la montaña sea accesible para todos. Mencionó a la estación de La Molina en Girona, que cuenta con un centro de deporte adaptado gracias al club que lo gestiona.
Un llamado a los aficionados al deporte
Finalmente, Javier Marcos hizo un llamado a los aficionados al deporte para que «den una oportunidad al deporte paralímpico» durante estos días. «Tiene mucho encanto, es diferente, van a ver disciplinas que nunca se habrían imaginado. Además, el nivel competitivo es altísimo porque son competiciones súper reñidas», concluyó, animando a todos a disfrutar de esta experiencia única.
