El Girona logró una importante victoria (0-2) ante el Espanyol este viernes en el RCDE Stadium, durante la jornada 20 de LaLiga EA Sports. Este triunfo les permite mantener su buena racha en el 2026 y distanciarse de la zona de descenso, mientras que los locales acumulan tres partidos consecutivos sin ganar, prolongando su crisis.
Un derbi tenso y entretenido
El derbi catalán estuvo marcado por la tensión y la emoción, con un tiempo para cada equipo. Los dos goles del Girona llegaron desde el punto penal, ambos convertidos por Vladyslav Vanat en el tiempo de descuento de cada mitad. Las decisiones arbitrales fueron objeto de quejas por parte del equipo dirigido por Manolo González, y el encuentro terminó en un ambiente caldeado, con un aficionado local lanzando una botella de agua que impactó en la espalda del portero visitante, Paulo Gazzaniga.
Dominio del Girona en el primer tiempo
Los jugadores de Míchel, que ahora suman 24 puntos, comenzaron a plantearse nuevos objetivos para la segunda vuelta. En la primera mitad, el Girona mostró un control del balón notable, generando peligro pese a la intensidad del Espanyol, que, en ese momento, ocupaba el quinto lugar con 34 puntos. El equipo local no logró crear oportunidades significativas en ataque, mientras que los visitantes estuvieron cerca de abrir el marcador con intentos de Viktor Tsygankov y Vanat, quien finalmente anotó el 0-1 antes del descanso.
Penaltis y un segundo tiempo más equilibrado
El primer penalti fue detenido por Marko Dmitrovic, pero el ucraniano tuvo una segunda oportunidad tras el fallo del arquero al no mantener al menos un pie en la línea. Poco después, los locales pidieron un penalti por una falta sobre Roberto Fernández. En el segundo tiempo, el Espanyol mejoró su desempeño y comenzó a crear más ocasiones, especialmente con Leandro Cabrera y un Jofre que aportó frescura al ataque local tras el descanso.
A pesar de la presión del equipo local, el Girona se defendió bien y, en los minutos finales, amenazó con un contraataque liderado por Yaser Asprilla. Este jugador, con un contacto leve, provocó el segundo penalti del encuentro, que fue nuevamente convertido por Vanat. La tensión acumulada durante la segunda parte, junto con las decisiones arbitrales, culminó en el lanzamiento de objetos desde la grada, que impactaron en Gazzaniga, esta vez sin las redes de protección que se habían colocado en el partido contra el FC Barcelona.
