Michele Kang, propietaria de Kynisca Sports International, defendió este lunes que el fútbol femenino necesita sus propios métodos de entrenamiento, estudios médicos y modelos de negocio. La empresaria intervino en una nueva edición de World Football Summit.
Kang advirtió de que aplicar las recetas del deporte masculino puede frenar el desarrollo de las jugadoras. A su juicio, ambos ámbitos comparten disciplina, pero cuentan con públicos y exigencias físicas diferentes.
Kang pide más investigación sobre las jugadoras
La máxima accionista del Washington Spirit, el Olympique de Lyon y el London City Lionesses puso el foco en la desigualdad existente en la investigación científica aplicada al deporte. Según explicó, el 94% de los estudios científicos y médicos sobre deportistas se centra en hombres.
«No se sabe lo suficiente sobre cómo afecta la menstruación, el sueño o la nutrición a las jugadoras. Necesitamos entender todas estas cosas», añadió Kang. También rechazó que la solución pase por tomar el manual masculino y rebajar su intensidad.
«Aunque fundamentalmente se juega al mismo deporte, los equipos masculinos y femeninos son dos productos totalmente distintos», afirmó. En su opinión, el cuerpo y las hormonas introducen diferencias que deben tenerse en cuenta.
Una estructura multiclub para compartir recursos
La empresaria explicó que Kynisca no pretende imponer una misma identidad a los clubes que forman parte de su estructura. Kang considera que cada entidad mantiene una relación particular con su comunidad y que esa cultura no se puede sustituir desde fuera.
«La razón para crear un grupo multiclub es la eficiencia en la investigación: en lugar de que cada club gaste lo mismo por separado en estudios médicos o redes de ‘scouting’, lo hacemos una sola vez de forma centralizada», señaló.
Kang relató que llegó al fútbol femenino sin experiencia previa en el deporte. «Cuando entré en esto no sabía nada de deporte, ¡ni siquiera sabía quién era Messi!», contó entre risas.
Su formación económica le llevó inicialmente a considerar arriesgado el negocio del fútbol femenino, aunque después cambió de opinión. La empresaria sostiene que el crecimiento de las asistencias a los estadios y de las audiencias televisivas demuestra que el sector ha dejado atrás esa etapa.