La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) investigará el caos registrado el domingo durante la salida del Gran Premio de Baréin, disputado en el circuito de Sepang, en Malasia. Varios monoplazas perdieron potencia y quedaron detenidos sobre la pista tras una primera salida condicionada por la lluvia.
El organismo atribuye la incidencia a una combinación de factores técnicos y ambientales que no había sido detectada durante las pruebas ni en las vueltas previas a la parrilla. La carrera comenzó con 40 minutos de retraso por las fuertes precipitaciones.
La FIA revisará el fallo de potencia en Sepang
Según explicó la FIA, el bajo régimen de revoluciones de los motores coincidió con una adherencia reducida, unos ajustes de gestión de energía preparados para la lluvia y la configuración de los sectores del circuito. Esa combinación provocó una pérdida de potencia inesperada en varios coches.
Durante la demora, el departamento técnico del organismo distribuyó una actualización de software entre todos los participantes. Con ella se retiró la restricción del límite de energía en los sectores afectados, lo que permitió a los equipos modificar la unidad de potencia antes de la reanudación.
Tras la primera salida sobre mojado, los monoplazas comenzaron a pararse y la dirección de carrera mostró la bandera roja. Los coches regresaron al ‘pitlane’ mientras persistía la incertidumbre sobre el origen del problema, agravada por la falta de información ofrecida por la organización.
La prueba no se reanudó hasta más de una hora y media después. La FIA ha señalado que trabajará con los equipos y los fabricantes de unidades de potencia para realizar un análisis detallado de lo ocurrido.