El reciente partido amistoso entre las selecciones de España y Egipto, celebrado en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat, ha estado marcado por cánticos islamófobos y xenófobos que han provocado la condena tanto del Gobierno como del Partido Popular. Estos incidentes han sido calificados como inaceptables por diversas autoridades.
Cánticos ofensivos en el estadio
Durante el encuentro, a partir del minuto 20, varios espectadores ubicados en la zona conocida como ‘La Curva’ del RCD Espanyol comenzaron a entonar repetidamente el cántico ‘Musulmán el que no bote’. Este comportamiento ofensivo empañó el ambiente festivo que normalmente caracteriza a los partidos de fútbol.
Asimismo, antes del inicio del partido, un sector del público silbó el himno nacional de Egipto y se escucharon insultos dirigidos hacia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, provenientes de un reducido grupo de aficionados.
Reacciones del Ministerio de Educación
El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes ha calificado estas actitudes como «absolutamente inaceptables», enfatizando que no representan a la mayoría de la afición española, la cual vive el deporte como un ámbito de respeto y convivencia. Además, ha reafirmado su compromiso «firme e inequívoco» en la lucha contra cualquier forma de violencia en el deporte, prometiendo seguir colaborando con instituciones y entidades deportivas para erradicar tales conductas.
La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, ha utilizado sus redes sociales para destacar que el deporte debe ser un espacio de «esfuerzo, trabajo y talento, pero también de respeto, solidaridad y convivencia». En su mensaje, ha dejado claro que «el odio, el racismo y la xenofobia no tienen cabida en los estadios ni en nuestra sociedad».
La condena del Gobierno
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, también se pronunció al respecto, afirmando que el Gobierno, encabezado por Pedro Sánchez, defiende la paz, la integración y la convivencia, valores que considera un orgullo para el país. Torres calificó los insultos xenófobos ocurridos en el RCDE Stadium como algo que «no nos representa», añadiendo que son grupos ultras «jaleados por la política ultra» que los avergüenzan.
El silencio como complicidad
Torres también hizo un llamado a aquellos que guardan silencio ante estos incidentes, afirmando que «quien calla es cómplice». Esta postura fue respaldada por Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, quien acusó a la «derecha racista y xenófoba» de haber alimentado durante años estos comportamientos, con el apoyo de un ecosistema mediático que ahora se muestra alarmado.
Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, también expresó su indignación, señalando que los insultos y cánticos racistas «nos avergüenzan como sociedad» y criticando a quienes permanecen en silencio, que son también «cómplices» de una extrema derecha que no dejará un espacio libre de odio. Por su parte, Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, condenó enérgicamente estas manifestaciones de racismo y xenofobia, subrayando la necesidad de ser contundentes desde la política para no dar alas al odio.
Postura del Partido Popular
Desde el Partido Popular, la portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, calificó los cánticos xenófobos como «lamentables y condenables». A su vez, Elías Bendodo, vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local del PP, afirmó que su partido está «absolutamente en contra» de cualquier cántico de este tipo.
El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, también se pronunció, considerando «inaceptable» silbar el himno nacional de cualquier país, y enfatizó que burlarse de una religión es una ofensa a sus creyentes, independientemente de su fe.
