Ayoub Ghadfa, el boxeador español que se alzó como subcampeón olímpico en París 2024, ha compartido su emotiva historia sobre cómo comenzó en los deportes de contacto. Su viaje comenzó con el kickboxing, impulsado por el deseo de sus padres de que su hijo aprendiera a defenderse de un bullying que sufría en la escuela.
El inicio en el kickboxing
En una reciente entrevista en el programa ‘Nice2meetYou’, Ghadfa relató cómo sus padres, preocupados por el sufrimiento de su hijo, le propusieron apuntarse a clases de kickboxing. «De pequeño me hacían bullying en el colegio y mis padres, cansados de que yo llegara a casa llorando, me dijeron que si quería aprender a defenderme», confesó el deportista.
El camino hacia el boxeo
Ghadfa explicó que comenzó en el boxeo a una edad más avanzada, entre los 17 y 18 años, tras mudarse a Madrid para estudiar. «Empecé kickboxing de pequeño, que es un deporte de contacto donde se usan patadas y puñetazos», recordó. Esta decisión vino como resultado de los constantes episodios de acoso escolar que había sufrido.
Entrenamiento y competiciones
Su vecino, quien era entrenador, le ayudó a iniciarse en el deporte. «Tenía un gimnasio cerca de casa y mis padres me apuntaron ahí. Hasta los 14-15 años no me lo tomé en serio, pero después empecé a entrenar casi todo el año, excepto en verano cuando viajaba. A los 16 años competí en kickboxing y empecé a adentrarme en ese mundo, aunque el boxeo no estaba en mis planes iniciales», explicó Ghadfa.
Reflexiones sobre el bullying
Antes de dedicarse al kickboxing, Ghadfa también intentó otros deportes, como el fútbol. «Estaba en el equipo del colegio, pero no jugaba, era muy malo y no tenía condición física. Me sentía mal porque no me integraban en el equipo», recordó. Sin embargo, una vez que comenzó con el kickboxing, ganó un poco más de respeto entre sus compañeros. «Cuando me vieron aprendiendo, la gente decía ‘oh, hay que tener cuidado'», comentó.
Sin rencores hacia el pasado
A pesar de las dificultades, Ghadfa aseguró que no guarda rencor hacia aquellos que le hicieron la vida difícil. «Me llevo bien con ellos. No soy rencoroso. Eran niños y al final yo me llevo bien con ellos. De hecho, hablo con ellos cuando los veo, juego al fútbol», añadió con una sonrisa.
Agradecido por su trayectoria
El boxeador concluyó su relato afirmando que, gracias a esas experiencias, ha llegado a ser quien es hoy. «Gracias a ellos también soy quien soy, porque a lo mejor no hubiera empezado en los deportes de combate. Todo pasa por algo y estoy agradecido por estar donde estoy», finalizó Ayoub Ghadfa.
