La esquiadora española Audrey Pascual se prepara con entusiasmo y un toque de nerviosismo para sus primeros Juegos Paralímpicos de Invierno, que se celebran en Milán y Cortina d’Ampezzo, Italia. Con la determinación de «darlo todo», la deportista se siente lista para competir al más alto nivel, asegurando que ha demostrado ser capaz de «estar con las mejores» y que ha fortalecido su mentalidad para afrontar este importante evento.
Expectativas y preparación para los Juegos
En una entrevista con Europa Press, Pascual, que competirá en la categoría LW12-2 para esquiadores en silla de ruedas, expresó su emoción: «Estoy con muchas ganas y también un poco ‘nerviosilla’, pero sobre todo con muchas ganas ya de ver cómo es la pista, de ver cómo es el entorno, la Villa. Llevo soñando con esto toda la vida y de repente ya llega, entonces muchas ganas».
La esquiadora madrileña no considera que la espera para debutar en unos Juegos haya sido «larga». Agradece el camino recorrido y la experiencia adquirida en las Copas del Mundo. «Siempre he dicho que quería ir a unos Juegos, pero también he disfrutado el camino y de cada Copa del Mundo, que al final es una competición muy importante también», destacó.
Un momento especial como abanderada
Antes de dar inicio a su participación, Pascual tendrá el honor de ser la abanderada en la Ceremonia de Inauguración, que se celebrará este viernes. «Eso me hace mucha, mucha ilusión. Los de alpino no vamos a poder ir presencialmente, pero creo que están buscando otra forma de hacerlo. Tengo mucha ilusión y muchas ganas de vivir la experiencia», subrayó.
Metas y presión en las competiciones
Audrey Pascual, quien forma parte de la RFEDI y la Fundación También, es consciente de las altas expectativas que hay sobre ella en estos Juegos, donde competirá en cinco disciplinas: eslalon, gigante, supergigante, descenso y combinada. «Sí que es un poco de presión, pero al final son hechos. La gente mira los hechos y si he ganado varias Copas del Mundo y he conseguido oros, lo puedo volver a hacer», apuntó con determinación.
La joven de 21 años, que nació con agenesia tibial lateral que llevó a la amputación de ambas piernas, ha tenido una destacada temporada en la Copa del Mundo, acumulando 17 medallas, de las cuales 10 son de oro. «La verdad es que ha estado por encima de las expectativas», admitió.
Superación y confianza en sí misma
Pascual recuerda sus inicios en la disciplina de descenso, donde experimentó miedo en su primera carrera, pero logró imponerse al ganar la Copa del Mundo en esa modalidad. «Mi equipo nunca me ha presionado demasiado, sino que me ha dejado mi tiempo, y gracias a eso también lo he conseguido», resaltó.
Su debut en la modalidad de descenso será este sábado. Aunque no teme que los resultados afecten su rendimiento en las siguientes pruebas, reconoce que cada disciplina requiere un enfoque diferente. «En el descenso tienes que ir con mente más tranquila, más fría. En cambio, en el eslalon vas con la de luchar por cada curva», explicó.
Rivalidad y competencia en el escenario internacional
Entre sus competidoras, destaca Anna-Lena Forster, una esquiadora laureada con ocho medallas paralímpicas. «Esa ‘espinita’ que tenía de que no podía ganarle, o que no podía rematar, por fin me la he quitado», comentó sobre su rivalidad. Pascual comparte un respeto mutuo con Forster, reconociendo que ambas pueden ganar y que la competencia es un aspecto motivador.
La esquiadora también anticipa un aumento en la competencia, ya que cada vez más atletas en silla de ruedas se preparan para los Juegos. «Totalmente. Cada vez veo más noticias de chicas en silla que vienen a los Juegos Olímpicos, y las que tengo más cercanas son las que compiten en Copa del Mundo», concluyó con optimismo.
