La solidaridad en Urda se activó el miércoles, después del accidente ferroviario, con comerciantes y vecinos que reunieron alimentos y productos para atender a víctimas y afectados durante las primeras horas. El municipio era el núcleo urbano más cercano al lugar del suceso.
Juan Ballesteros, vinculado familiarmente a una farmacia de Urda, se encontraba a unos 50 minutos cuando conoció lo ocurrido. Al llegar al municipio, reunió material del establecimiento y se desplazó hasta la zona del accidente para prestar ayuda. «El pueblo se ha comportado como realmente se tiene que comportar», afirmó en declaraciones a Europa Press.
La solidaridad en Urda salió de los comercios
La panadera Azucena Muñoz llevó pan al terminar su trabajo de bollería. Según explicó, tanto la colaboración de los establecimientos como la de los vecinos surgió por iniciativa propia.
Soraya Rodríguez, responsable de una tienda, relató que al principio no sabían qué estaba ocurriendo. Cuando abrió el negocio, a primera hora, comenzó a recibir las aportaciones de muchas personas para los afectados. Al día siguiente describió la jornada como «rara» y contó que numerosos vecinos acudieron en busca de algo caliente y café.
«Hemos sido una piña porque en cuanto lo supimos empezó a venir muchísima gente», señaló Rodríguez sobre la respuesta del municipio.
Alimentos para las víctimas y afectados
La ayuda también llegó desde los bares. Sergio, responsable de uno de ellos, trasladó el miércoles al pabellón bocadillos, agua y cafés. Durante la mañana del jueves regresó con 400 churros y 15 botellas de chocolate para las personas afectadas que permanecían allí.
Ballesteros también destacó el trabajo de los equipos desplegados, con una mención especial a los bomberos, después de colaborar en el lugar del accidente.