Sergio García y LIV Golf afrontan una nueva etapa después de que una resolución judicial conocida en las últimas horas permita al golfista español rescindir su contrato. El castellonense, que disputa el Open de España en el Real Club de Campo Villa de Madrid, llega al fin de semana con cuatro bajo par.
García compitió en la segunda jornada sin la gorra de los Fireballs GC, su equipo en el circuito saudí, y reconoció que el fallo le deja con más margen para decidir sus próximos pasos. «Ya nos han dado el sí sobre la rescisión del contrato. Soy un poco agente libre», declaró ante los medios.
Sergio García y LIV Golf abren una nueva etapa
El ganador del Open de España en 2002 explicó que ahora contempla el futuro con mayor libertad, aunque todavía no ha cerrado la puerta a continuar en una posible segunda versión de LIV Golf. El circuito declaró la bancarrota y el jugador aseguró que la decisión sobre su continuidad aún está pendiente.
«Cerramos la etapa del 1-0, el 2.0 no hemos tomado la decisión todavía, estamos pensando en ello», señaló. García también dijo sentirse agradecido por los cuatro años y medio vividos en la competición, aunque admitió que esperaba una evolución diferente.
El golfista añadió que esperará a conocer cómo sigue adelante el proyecto antes de decidir. Entre los recuerdos que conserva citó el tiempo compartido con los jóvenes españoles y con dos jugadores mexicanos.
Una segunda jornada más complicada
En el campo madrileño, García firmó el par en su segunda vuelta y mantuvo el resultado de cuatro bajo par logrado el jueves. Su actuación estuvo marcada por dos bogeys, especialmente el del hoyo cuatro, después de un comienzo que consideró positivo.
«No he estado tan fino como ayer. No han salido las cosas, he cometido algunos errores», explicó. Las lluvias habían dejado el rough muy denso, una circunstancia que, según el golfista, dificulta controlar dónde queda la bola.
García afrontará el fin de semana con la intención de seguir en la pelea por conquistar por segunda vez el Open de España.