La Comunidad Energética de Toledo ha centrado parte de la reunión de la Comisión de Patrimonio del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, celebrada en la capital regional. El alcalde, Carlos Velázquez, ha defendido durante el encuentro que los centros históricos deben conservar su actividad vecinal y no convertirse en museos.
La iniciativa energética del Casco Histórico permite a familias, conventos de clausura, comercios y empresas beneficiarse de un ahorro de entre el 30% y el 40% en su factura mensual. El proyecto también ha despertado el interés de otras ciudades patrimoniales y de localidades con conjuntos históricos relevantes.
La Comunidad Energética de Toledo se extiende a otros barrios
Velázquez ha señalado que el proyecto recibió este año un reconocimiento nacional. A partir de esa experiencia, varias ciudades han querido conocer cómo se puso en marcha la comunidad energética.
La iniciativa ya ha salido del Casco Histórico. Una comunidad de propietarios del Polígono residencial de Santa María de Benquerencia, formada por 101 domicilios, se ha incorporado también al proyecto.
Medidas para mantener vecinos en el Casco Histórico
Durante la comisión, el alcalde ha defendido que la protección del patrimonio debe ir acompañada de decisiones que faciliten la vida diaria y favorezcan la llegada de nuevos residentes. «Todos queremos cascos vivos», ha afirmado Velázquez.
Entre las actuaciones citadas figuran el pivote único, que permitió liberar plazas verdes para residentes al impedir el estacionamiento de vehículos que no cumplían los requisitos, y la eliminación del bolseo para mejorar la imagen y la salubridad de las calles. Toledo también cuenta con puntos de reciclaje, puntos limpios y puntos limpios móviles en esta zona.
El regidor ha añadido la regulación municipal de las viviendas de uso turístico, con limitaciones por distritos y una atención específica al Casco Histórico.
Las jornadas sobre patrimonio celebradas en Toledo han reunido a técnicos y concejales de Patrimonio de las quince ciudades integradas en el grupo. Velázquez ha planteado que estos encuentros se repitan cada año y que puedan abrirse a la UNESCO, sus organismos asesores, las comunidades autónomas y la Administración General del Estado.