La actualización de software F1 llegará después de los fallos que dejaron a varios monoplazas prácticamente sin capacidad para iniciar la marcha sobre el asfalto mojado de Sepang. La FIA ha vinculado el incidente del Gran Premio de Baréin a un problema informático y prevé aplicar cambios en próximas carreras.
La salida se suspendió el domingo durante la vuelta de formación. Max Verstappen y Lewis Hamilton estuvieron entre los pilotos afectados, en un episodio relacionado con el reparto al 50-50 entre el motor de combustión y la batería.
La parrilla consiguió regresar al pit-lane con dificultades y la carrera arrancó tras un retraso de 53 minutos. Después fue necesario cargar un software nuevo en los vehículos.
La actualización de software F1 se probará ante la lluvia
La investigación de la FIA atribuyó los problemas a un error de software. El organismo explicó que algunos coches circulaban a bajas revoluciones en determinadas zonas del circuito y sufrían allí una reducción de potencia de 250 kW.
“La revisión concluyó que algunos monoplazas que circulaban a bajas revoluciones del motor en determinados sectores del circuito, donde se aplicaba una reducción de potencia de 250 kW, experimentaron una pérdida de potencia superior a la prevista inicialmente y que no pudo recuperarse en dichos sectores”, señaló la FIA en un comunicado.
Para el Gran Premio de Singapur, la federación recuperará la configuración empleada en Sepang si se esperan condiciones meteorológicas parecidas. El siguiente cambio específico para situaciones de lluvia está previsto antes del Gran Premio de Estados Unidos, fijado para el 25 de octubre.
Críticas de los pilotos al fallo técnico
Lewis Hamilton y Max Verstappen compararon lo ocurrido con una carrera de Lego celebrada en Silverstone. George Russell, piloto de Mercedes, consideró que la escena “no parecía muy propio de la F1”, según recoge el teletipo.
Carlos Sainz fue más duro en su valoración y defendió que la competición debe revisar cómo se llegó a ese punto. El piloto de Williams también cuestionó la complejidad del reglamento para quienes compiten, los equipos y los fabricantes de unidades de potencia.
“¿Quién decidió hace cinco años que este era el camino a seguir?”, planteó Sainz.