La victoria del Joventut ante el Barça por 101-87 en la final de la Supercopa Endesa dejó para Dani Miret algo más que un título. El técnico verdinegro destacó el vínculo creado entre sus jugadores y la grada del Olímpic, una conexión que considera incluso más valiosa que el resultado.
El trofeo pone fin a una espera de 18 años sin títulos oficiales para el club de Badalona. Miret defendió el camino seguido por la entidad, basado en la paciencia, el crecimiento de los jóvenes y la construcción progresiva de los equipos.
Joventut Supercopa Endesa: energía desde el inicio
El entrenador explicó que el equipo salió al derbi catalán con intensidad física, concentración y ambición. El segundo cuarto tuvo momentos de irregularidad, pero el Joventut mantuvo el control de numerosos aspectos del encuentro y rompió la final en el último periodo.
La generosidad colectiva y la capacidad de varios jugadores para crear situaciones difíciles de defender fueron, según su análisis, claves para mejorar el rendimiento del conjunto. La afición también tuvo un papel destacado como respaldo en el duelo frente a uno de los grandes equipos de la Euroliga.
La afición y los veteranos, pilares del proyecto
Miret señaló que el apoyo del Olímpic permitió al equipo elevar su nivel y competir con confianza. No obstante, rebajó cualquier expectativa de triunfo permanente y puso el foco en que la grada pueda sentirse orgullosa del esfuerzo y de la propuesta del conjunto.
El preparador también valoró el trabajo de Eli Ndiaye, a quien ve con margen de progresión y capacidad para aportar al vestuario. En ese aprendizaje, situó como referencias a Ricky Rubio, Nico Laprovittola y Ante Tomic, los veteranos que, a su juicio, están guiando al grupo.