Las jugadoras de fútbol sala afrontan una realidad laboral desigual, según el estudio presentado este martes por la Asociación de Jugadoras de Fútbol Sala Femenino (AJFSF) en el Instituto de las Mujeres. El análisis reúne las respuestas de 182 deportistas, de las que el 95% compite en Primera División.
Los ingresos no alcanzan los 500 euros mensuales para el 31,8% de las encuestadas, mientras que aproximadamente una de cada tres supera los 1.000 euros al mes. El informe también recoge diferencias importantes dentro de un mismo equipo.
Las jugadoras de fútbol sala reclaman un marco laboral
La principal demanda pasa por crear un convenio colectivo o un acuerdo equivalente. El 98% de las participantes considera necesario ese instrumento, que no existe para la competición femenina, a diferencia de lo que ocurre con los jugadores de fútbol sala masculino.
La asociación denuncia también la ausencia de un salario mínimo. Aun así, el estudio aprecia avances frente a su edición anterior: la proporción de jugadoras con contrato federativo ha subido del 56,5% registrado en 2022 al 77,9% en 2026.
El 97,8% declara recibir una remuneración por competir y el 86,2% asegura que la cobra con regularidad. Según la AJFSF, los tramos salariales más bajos han perdido peso y han ganado presencia los niveles superiores.
Estudios, empleo y salud mental
Casi la mitad de las encuestadas compagina la competición con sus estudios. Un 37% tiene también otro trabajo, y el 85% de ese grupo explica que lo hace por motivos económicos.
El bienestar psicológico aparece entre las principales inquietudes. El 76,7% valora como alto o muy alto el efecto de la práctica deportiva sobre su salud mental, mientras que el 70% reconoce haber dudado sobre la continuidad de su carrera.
Entre quienes abandonan, el desgaste físico y mental representa el motivo más citado, con un 70,3%. Los factores económicos suponen el 11,7%, la falta de tiempo el 5,5% y otras razones el 12,5%.
La AJFSF plantea que los resultados sirvan para abrir conversaciones entre jugadoras, clubes, federaciones y organismos deportivos, con el objetivo de avanzar hacia un modelo que ofrezca mayor seguridad y sostenibilidad.