El Papa León XIV ha destacado la importancia de la Escuela de Traductores de Alfonso X el Sabio en Toledo, resaltando su papel como un modelo de diálogo entre diversas culturas. Durante su visita a España, el Pontífice se dirigió a los Reyes, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, para resaltar cómo esta institución facilitó la colaboración de expertos de las tres religiones en la traducción del vasto patrimonio de conocimientos árabes, griegos y hebreos.
La Escuela de Traductores como espacio de diálogo
León XIV subrayó que en la Escuela de Traductores se buscó «crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos». Asimismo, mencionó a ciudades como Córdoba y Toledo como «lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes», y afirmó que «la verdad que cuentan las ciudades europeas» es que su «tejido de solidaridad, a lo largo de los siglos, ha conformado sus diferencias».
Apetencia por el diálogo y la reconciliación
El Papa hizo un llamado a dejar atrás la polarización y la división, abogando por el diálogo y el encuentro. Según él, esta es la clave para lograr estabilidad y prosperidad, tal como demuestra la historia de España. «Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación», afirmó León XIV.
En su discurso, el Pontífice también hizo hincapié en que «no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad». Además, destacó que el mensaje de paz que resuena en estos tiempos puede ser visto como ingenuo o provocador, pero «encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad».
Reflexiones sobre la polarización actual
León XIV lamentó que hoy en día «la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir», y recordó que «la dignidad humana no deja de ser violada». En este sentido, instó a todos a «abandonar las narrativas divisivas y polarizantes» y a valorar la complejidad de la realidad social y de la historia.
La búsqueda de luz en la oscuridad
El Pontífice también abordó el miedo que provoca lo desconocido, que genera desorientación, y subrayó la necesidad de «hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz». Según Robert Prevost, hay una necesidad de «cultura, interioridad y una educación libre y de calidad», resumiendo que «necesitamos trascendencia».
Nuevas tecnologías y su impacto
El Papa expresó la disposición de la Iglesia a «ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca reconciliación y paz». Defendió la libertad religiosa y advirtió sobre el impacto negativo de las nuevas tecnologías, que han creado un «entorno artificial» donde los prejuicios se exacerban y el pensamiento crítico se debilita. «El bien puede resistir y comunicarse», agregó.
Un llamado a la inversión en educación y cultura
León XIV instó a quienes ocupan posiciones de responsabilidad económica, política e institucional a «dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación». Hizo énfasis en la importancia de las comunidades locales y la sociedad civil como motor de participación y mediación cultural.
El Papa concluyó su discurso recordando que «la seguridad no proviene de las armas y los muros, sino de aprender a avanzar junto al otro». Reflexionó sobre la historia de la Península Ibérica, donde la presencia del islam no solo trajo confrontación, sino también oportunidades de diálogo entre cristianos, musulmanes y judíos.
En su intervención, León XIV hizo referencia a figuras prominentes de la historia española como Juan de la Cruz, Teresa de Ávila e Ignacio de Loyola, y citó a su predecesor, Francisco, en su primera exhortación apostólica, ‘Evangelii gaudium’.
