La selección escocesa se enfrenta a un emocionante desafío en el Mundial 2026, que se celebrará este verano en Estados Unidos, México y Canadá. Tras 28 años de ausencia, ‘The Tartan Army’ regresa al torneo, aunque su camino no será sencillo, ya que deberá competir en el Grupo C junto a potencias como Brasil, Marruecos y Haití.
Una noche inolvidable en Hampden Park
El 18 de noviembre fue una fecha memorable para Escocia, ya que en Hampden Park logró su clasificación. La pasión de su afición y el compromiso del equipo son evidentes, como lo demuestra la victoria en el tiempo de descuento frente a Dinamarca. «Nunca volveré a sentirme así en un estadio de fútbol», compartió el mediocampista John McGinn, reflejando el fervor que rodea a la selección.
Objetivo: superar la fase de grupos
Escocia aspira a avanzar más allá de la fase de grupos en esta edición del Mundial, un objetivo alcanzable dado que el torneo contará con 48 selecciones. Steve Clarke, quien dirige al equipo desde 2019, cuenta con jugadores destacados como el capitán Andy Robertson (Liverpool), Scott McTominay (Nápoles) y McGinn (Aston Villa).
Baja importante y nuevas incorporaciones
La selección escocesa ha sufrido la baja de última hora de Billy Gilmour, centrocampista del Nápoles, quien ha sido reemplazado por el joven Tyler Fletcher, de 19 años, hijo del excapitán Darren Fletcher y actual jugador del Manchester United. A pesar de este contratiempo, el equipo mantiene un fuerte espíritu colectivo y una sólida conexión con sus seguidores, buscando una estrategia defensiva robusta y opciones ofensivas efectivas.
Resultados alentadores ante España
Escocia se jacta de haber vencido oficialmente a la selección española de Luis de la Fuente, que se encontraba invicta hasta su derrota 2-0 en Glasgow en marzo de 2023. Con esta inercia positiva, el equipo se ha trasladado a Florida para aclimatarse y prepararse para los partidos en Boston y Miami.
Debut complicado en el Mundial
La selección escocesa comenzará su andadura en el Mundial el 14 de junio contra Haití, un rival que también busca dejar su huella en el torneo. La competencia será feroz, ya que Brasil y Marruecos son considerados favoritos en el grupo, pero Escocia está decidida a dar la batalla.
El impacto de Lawrence Shankland
Entre las figuras destacadas de la selección, el delantero Lawrence Shankland se perfila como una pieza clave. Tras haber sido capitán del Heart of Midlothian y anotar 20 goles esta temporada, Shankland se unió al Rangers y llega en un excelente estado de forma, lo que podría llevar al técnico a optar por una alineación con dos delanteros.
Steve Clarke, el técnico ideal
La elección de Steve Clarke como entrenador ha sido fundamental para el resurgimiento de la selección escocesa. Desde su llegada en 2019, ha logrado devolver a Escocia a grandes competiciones, incluyendo las últimas Eurocopas. Su trabajo ha sido reconocido con una renovación de contrato hasta 2030, un reflejo de la confianza que la Federación escocesa tiene en su liderazgo.
Clarke, que tuvo una larga carrera como jugador en el Chelsea, inició su trayectoria como entrenador en el Newcastle y ha trabajado con figuras como José Mourinho en el Chelsea y Kenny Dalglish en el Liverpool. Su experiencia y éxito en clubes como West Bromwich Albion y Kilmarnock han sido claves en su evolución hacia la dirección de la selección nacional, consolidándose como una figura de confianza para el futuro de Escocia.
