Bosnia y Herzegovina está a punto de hacer su regreso a la Copa del Mundo, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, tras una ausencia de doce años. Su única participación anterior fue en Brasil 2014, y ahora los bosnios se han reencontrado con la élite del fútbol, combinando experiencia y juventud en un equipo que sueña con avanzar más allá de la fase de grupos por primera vez en su historia.
Un camino dramático hacia la clasificación
La selección balcánica logró su pase de manera épica. Después de terminar segunda en su grupo de clasificación europea, detrás de Austria, Bosnia tuvo que enfrentarse a la repesca. En esta fase, el equipo sobrevivió a dos eliminatorias muy intensas, ambas decididas en penaltis. En la primera, eliminaron a Gales gracias a un gol decisivo de Edin Dzeko en los últimos minutos, y en la segunda, sorprendieron al dejar fuera del Mundial a Italia, la tetracampeona del mundo, en Zenica, lo que marcó una de las grandes sorpresas de la clasificación europea.
La evolución del equipo bajo la dirección de Barbarez
El equipo, dirigido por Sergej Barbarez, ha encontrado una identidad competitiva clara. Sin grandes despliegues ofensivos, Bosnia se ha sostenido en la experiencia de sus jugadores veteranos, mientras que una nueva generación, liderada por futbolistas como Esmir Bajraktarevic, Kerim Alajbegovic y Amar Dedic, ha comenzado a brillar. La llegada de estos jóvenes ha permitido rejuvenecer una plantilla que antes dependía casi en su totalidad de los jugadores de la generación dorada de 2014.
Una oportunidad histórica en el Grupo B
Ahora, Bosnia y Herzegovina se encuentra en el Grupo B, junto a Canadá, Suiza y Catar, lo que les otorga una oportunidad histórica. A priori, el grupo parece menos complicado que otras ediciones, y el equipo llega con la confianza adquirida durante una clasificatoria en la que demostraron resistencia y carácter. El partido inaugural contra los anfitriones canadienses será crucial para sus aspiraciones.
Un breve pero significativo historial en la Copa del Mundo
La historia mundialista de Bosnia es corta, ya que su única participación fue en Brasil 2014, donde una generación liderada por Dzeko, Miralem Pjanic, Sead Kolasinac y Asmir Begovic ilusionó al país. Aunque fueron eliminados en la fase de grupos, despidieron su participación con una victoria sobre Irán, que sigue siendo uno de los mejores recuerdos del fútbol bosnio. Ahora, doce años después, el país regresa al escenario internacional, con la sensación de haber encontrado un relevo generacional sin perder su esencia competitiva.
Edin Dzeko, el eterno capitán
La figura clave en este regreso a la Copa del Mundo es, sin duda, Edin Dzeko. El delantero sarajevita cumplió 40 años en marzo, pero continúa siendo el referente de una selección que gira en torno a su liderazgo, tanto dentro como fuera del campo. Con 73 goles, es el máximo goleador histórico de Bosnia y el jugador con más internacionalidades. Su influencia fue decisiva durante la clasificación, anotando seis goles y siendo fundamental en el partido contra Gales, donde un cabezazo en los minutos finales mantuvo viva la esperanza de su selección.
Un líder con experiencia y juventud a su alrededor
Aunque el tiempo ha reducido parte de su explosividad, Dzeko conserva su inteligencia para leer el juego y aparecer en los momentos clave. Alrededor de él, han surgido nuevos talentos como Ermedin Demirovic y Haris Tabakovic, pero Dzeko sigue siendo el rostro de un equipo que busca ofrecerle una despedida mundialista digna de su leyenda.
Sergej Barbarez, de ídolo al banquillo
En la dirección del equipo se encuentra Sergej Barbarez, uno de los futbolistas más queridos en la historia reciente de Bosnia. Tras una carrera destacada en la Bundesliga, asumió el reto de dirigir a la selección nacional en 2024, en un momento crucial de renovación generacional. Barbarez ha decidido dar protagonismo a jóvenes talentos sin dejar de lado la experiencia de jugadores como Dzeko y Kolasinac, y ha logrado construir un equipo competitivo.
Un desafío importante para Barbarez
Con un enfoque basado en el equilibrio y el orden táctico, el técnico de Mostar ha sabido aprovechar al máximo una plantilla que, aunque menos brillante que generaciones anteriores, ha demostrado un gran compromiso. Bosnia no era considerada favorita en la clasificación europea, pero superó obstáculos gracias a su fortaleza mental. Ahora, Barbarez se enfrenta al mayor desafío de su carrera en los banquillos, buscando llevar a Bosnia a avanzar en la Copa del Mundo, doce años después de su última participación.
