El caso de I.A.P., acusado de asesinato con alevosía y ensañamiento, ha dado un giro importante en el inicio del juicio que se celebra en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Toledo. El hombre enfrenta una pena de 25 años de prisión tras ser señalado por el homicidio de otro varón, cuyo cuerpo fue dejado en un arroyo de Bargas. La defensa ha reconocido que hubo una pelea entre el acusado y la víctima, pero sostiene que no es cierto que I.A.P. matara a la víctima.
Argumentos de la defensa
La abogada defensora ha subrayado que, si se demuestra que las lesiones que causaron la muerte de la víctima fueron infligidas por el acusado, el delito podría considerarse como un homicidio imprudente en lugar de asesinato. Esto cambiaría la pena que enfrenta I.A.P., reduciéndola a dos años y seis meses, lo que permitiría su inmediata liberación, ya que se encuentra en prisión provisional desde 2022.
Durante la sesión, que comenzó alrededor de las 13:30 horas, tras la conformación del jurado, la defensa expresó su desacuerdo con los hechos presentados por el Ministerio Fiscal. Según su versión, los resultados de las pruebas indican que la hora de la muerte de la víctima no coincide con lo que sostiene el Ministerio Público, y rechaza la idea de que I.A.P. actuara por un «profundo deseo de revancha».
Posibles eximentes y atenuantes
La defensa argumenta que no existen circunstancias que agraven la responsabilidad penal del acusado. En caso de que se le considere culpable, se podrían aplicar eximentes como trastorno mental transitorio, legítima defensa putativa, actuación por impulso y los efectos del alcohol, así como atenuantes como obrar por arrebato.
El contexto de los hechos
La situación que vivía I.A.P. fue complicada, ya que había sufrido un incendio en su vivienda, del cual culpaba a la víctima. Según su defensa, esto le generó un estado de ansiedad y nerviosismo que culminó el 24 de junio, cuando encontró a la víctima en Recas. Durante una pelea, el acusado utilizó tanto sus puños como una pistola de plástico que tenía en su coche.
Después de la pelea, I.A.P. metió a la víctima en el maletero de su coche, impulsado por un deseo de acabar con su sufrimiento relacionado con el incendio. En una conversación, la víctima le ofreció ayudarle a pagar los daños de su casa, lo que llevó a I.A.P. a detenerse y abrir el maletero. Sin embargo, la víctima salió corriendo tras golpearlo, lo que llevó a un nuevo enfrentamiento.
La versión de la fiscalía
La fiscalía, por su parte, argumenta que la muerte de la víctima fue resultado de una serie de palizas infligidas por el acusado, las cuales fueron lo suficientemente graves como para causar contusiones, fracturas y politraumatismos que llevaron a su fallecimiento. Según la fiscalía, estas agresiones ocurrieron en dos momentos diferentes, comenzando con un objeto contundente y continuando con golpes que resultaron fatales para la víctima.
