La Asociación Familias de Acogida Castilla-La Mancha (Asofacam) ha hecho un llamado este jueves en las Cortes regionales para que el nuevo decreto de acogimiento familiar de la Junta de Comunidades sea «valiente», con una dotación presupuestaria «real» y plazos que realmente se cumplan. Esta solicitud fue presentada durante un acto institucional en el Parlamento regional, que contó con la participación de varias familias de acogida, así como del presidente de las Cortes castellanomanchegas, Pablo Bellido, y la directora general de Infancia, Inmaculada Tello.
Demandas de Asofacam
La presidenta de Asofacam, Dionisia Segovia, destacó la importancia de incluir en el nuevo decreto mecanismos de participación que permitan a las familias, los menores y las entidades, como su asociación, tener voz antes de que se tomen decisiones. «Ojalá llegue un día en que hablar de desinstitucionalización ya no sea una reivindicación, sino una realidad», afirmó.
Segovia subrayó que en los primeros años de vida se forjan elementos esenciales como la seguridad afectiva, el apego y la confianza básica en el mundo, y que esto requiere «continuidad, presencia y vínculo». «La infancia no puede esperar», añadió, lamentando que el aparato burocrático a menudo avanza a una velocidad que no se ajusta a la «urgencia vital» de estos niños y niñas. «Un niño crece, vincula, sufre y espera en tiempo real», expresó.
En este contexto, advirtió que si el año pasado se pidió un compromiso, «este año venimos a preguntar qué ha pasado con él», en referencia al nuevo decreto de acogimiento familiar. «Es una herramienta necesaria para reforzar el acogimiento, pero por sí sola no cambiará la realidad si no se acompaña de compromisos sostenidos, medios suficientes y una clara voluntad de situar a la infancia en el centro», agregó.
Segovia también destacó que si bien se están realizando esfuerzos para mejorar la prestación a las familias acogedoras, es crucial que estas mejoras incluyan una verdadera equiparación con las familias ajenas en términos de apoyos, acceso a recursos, formación y acompañamiento profesional. «Es necesario mejorar la coordinación entre protección, educación, sanidad y servicios sociales», concluyó.
Testimonios de familias de acogida
Durante el acto, varias familias de acogida compartieron sus experiencias. Antonia Martínez, por ejemplo, habló en nombre de las familias de acogida extensa de Castilla-La Mancha, solicitando apoyo y seguimiento continuo. «Pedimos formación adecuada para afrontar situaciones complejas del acogimiento y apoyo en la educación y formación de las familias», expresó.
Andrea, una niña de 11 años e hija de acogida de Antonia, pidió que se les escuche más y se les imponga menos. «Me gustaría que a los niños se nos diera un voto de confianza cuando decimos que no a algo que nos hace daño», demandó.
Elena Manzano Jiménez, madre acogedora de Talavera de la Reina, destacó los «obstáculos» que enfrenta el sistema de acogimiento familiar. «Para las familias de acogida, estos niños no son números ni expedientes, son parte de nuestra familia. Cuando no se toman decisiones pensando en ellos, se pierde la credibilidad necesaria para generar la confianza que requieren», explicó.
Su hija de acogida, Lucía, hizo un llamado a fomentar las familias de acogida y aseguró que es necesario que haya muchas personas dispuestas a acoger, además de que la Administración colabore estrechamente con ellas y no les imponga dificultades.
Las hijas mayores de Celeste y Daniela, quienes han sido parte de una familia con once hijos, compartieron su experiencia, afirmando que han aprendido a no ser egoístas y a comprender otras realidades. «Ser una familia de acogida es una aventura que merece ser vivida y pedimos el apoyo de las instituciones y de la sociedad», afirmaron.
María Luisa Sánchez, madre acogedora de Sonseca, pidió que se agilicen los trámites y que las familias puedan asistir a congresos sobre acogimiento acompañadas de sus técnicos. Alentó a las familias a considerar la posibilidad de acoger sin miedo.
Por su parte, Alberto Sánchez Ramírez, padre de acogida de Toledo, describió el acogimiento como «maravilloso», aunque reconoció que «no siempre es fácil». «Hay días difíciles y momentos en los que te cuestionas si lo estás haciendo bien; está lleno de incertidumbre», concluyó.
