Francis Alonso, escolta de la selección española y jugador del Río Breogán, ha compartido su experiencia sobre el temor que sintió al decidir mudarse a Estados Unidos a los 18 años para compaginar su carrera en el baloncesto con sus estudios. Sin embargo, asegura que fue «la mejor decisión» de su vida. En sus declaraciones, también enfatiza que el espíritu ganador de un equipo «no se construye de la noche a la mañana», y que bajo la dirección de Chus Mateo, el nuevo seleccionador, están «construyendo desde la ambición».
Convocatoria con la selección española
El malagueño de 29 años ha sido convocado nuevamente para representar a ‘La Familia’ en los partidos contra Ucrania. El primero de estos encuentros se llevó a cabo el viernes en Riga, donde España logró una victoria, y el segundo está programado para este lunes 2 de marzo en Oviedo, a las 20:30. En una entrevista con Europa Press, Alonso expresó: «Para mí siempre es un premio. Siempre asumo esta oportunidad con muchas ganas e ilusión, intentando dar lo mejor de mí en cada ocasión».
La experiencia de ‘La Familia’
Alonso considera «una suerte» formar parte de ‘La Familia’ y destaca la singularidad del ambiente que se vive en el equipo. «Es diferente, porque todo es muy intenso y todos nos conocemos. Es cierto que cada vez hay más jugadores jóvenes, pero la energía y la chispa se mantienen. Intentamos preservar ese espíritu, que creo que es fundamental para el éxito de la selección española», comentó.
Cambio generacional con Chus Mateo
Con la llegada de Chus Mateo, Alonso siente que se está produciendo un cambio de ciclo en el equipo, uno que se caracteriza por la amabilidad y la experiencia. «Cada entrenador trae su propia ideología, y en este caso, Mateo, consciente del cambio generacional, tiene la experiencia para ayudar a los jóvenes y mantener un equilibrio entre veteranos y novatos», elogió.
Confianza y adaptabilidad
El jugador malagueño también destacó la importancia de la confianza que el equipo tiene en sí mismo, resaltando que el entrenador quiere que los jugadores sean auténticos. «He tenido la suerte de crecer en un entorno familiar muy ligado al baloncesto, lo que me ha dado una experiencia que otros tal vez no tienen», reflexionó.
Construyendo un espíritu competitivo
Alonso está convencido de que en esta nueva selección está surgiendo un gen ganador, aunque aclara que «no se forma de un día para otro». Explica que se necesita un proceso prolongado donde los jugadores se conozcan y desarrollen una cultura común. «Con la llegada de Mateo, estamos tratando de construir algo desde la ambición y la competitividad», añadió el escolta, quien anotó siete puntos en el triunfo ante Ucrania.
Una mentalidad ganadora
El jugador considera que esta mentalidad de competir es clave para que los rivales se sientan incómodos al enfrentar a la selección española. «Estoy convencido de que esto puede dar lugar a grandes cosas en un futuro cercano o lejano. Debemos ser una selección que inspire respeto y que los rivales no deseen enfrentar», concluyó.
Reflexiones sobre su trayectoria
A nivel personal, Francis Alonso vive una segunda juventud defendiendo la camiseta del Río Breogán, donde promedia 15 puntos por encuentro. «Estoy muy agradecido por el camino recorrido. He pasado por muchas etapas, experiencias y lesiones, lo que me ha permitido competir en Europa y en varias ligas», admite.
El camino hacia Estados Unidos
Alonso se trasladó a Estados Unidos a los 18 años, después de jugar en Fuenlabrada, Bilbao Basket y el Estudiantes en la LEB Oro. «Cada persona tiene su propio camino. Algunos jugadores pueden empezar en un equipo de la ACB a esa edad, pero mi trayectoria fue diferente. Crucé el charco y estuve lejos de mi familia», recordó.
Decisión de cruzar el charco
El andaluz se trasladó a Estados Unidos en el verano de 2014, jugando en el Instituto Cushing Academy, antes de unirse a la Universidad de Carolina del Norte. En 2019, concluyó su ciclo universitario en la NCAA con un desempeño destacado. «Fue la mejor decisión que tomé, tanto a nivel personal como deportivo. Necesitaba un reto y Estados Unidos me brindó la oportunidad de crecer como persona y jugador», afirmó.
Sin arrepentimientos
Alonso confesó que, un año antes de tomar la decisión, sentía miedo y dudas. No obstante, al final, se dio cuenta de que su mente y cuerpo le pedían ese cambio. «Tuve momentos difíciles y otros más sencillos, pero hoy no me arrepiento en absoluto de la decisión que tomé. Estoy muy contento de haber seguido ese camino», concluyó.
