La reciente desclasificación de documentos vinculados al golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España ha suscitado un análisis profundo por parte de Francisco Javier Díaz Revorio, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Según el académico, aunque la decisión de clasificar estos documentos fue justificada en su momento por razones de seguridad nacional y defensa, hoy prevalece el interés histórico sobre la materia.
El interés histórico prevalece sobre la seguridad
En una entrevista con Europa Press, Díaz Revorio ha señalado que «los secretos se levantan cuando el hecho ya ha pasado del ámbito de la política al ámbito de la historia». A su juicio, después de tantas décadas, el interés por la defensa y la seguridad no es tan apremiante, lo que permite que los investigadores accedan a documentos y detalles que antes no eran accesibles.
Confirmación de hechos conocidos
A pesar de que los documentos relacionados con el golpe de Estado no han revelado sorpresas significativas, ya que los historiadores han investigado ampliamente este episodio, el catedrático considera razonable la desclasificación tras 45 años. Díaz Revorio recuerda que en España, es el Gobierno quien tiene la autoridad para declarar o levantar el secreto en estos documentos.
Papel del rey Juan Carlos en el golpe de Estado
Uno de los aspectos más destacados de los documentos desclasificados es el papel del rey Juan Carlos, sobre el que han existido dudas en algunos sectores. La información ahora disponible confirma «conversaciones muy explícitas y claras» entre el rey y el general Alfonso Armada, así como con el teniente general Jaime Milans del Bosch. Según Díaz Revorio, el rey estuvo activo durante esa tarde, dando órdenes para detener el golpe, lo que resalta la importancia de su intervención.
Intenciones de los golpistas
Además, se han encontrado documentos posteriores al 23F donde algunos militares golpistas sugieren la posibilidad de reiniciar el golpe de Estado, pero «sin el rey y contra el rey». Esto indica que había elementos dentro de las fuerzas armadas que deseaban continuar con sus planes, lo que refuerza las tesis mayoritarias sobre el evento, según Díaz Revorio.
Un ejercicio de transparencia
Díaz Revorio descarta que la fecha de desclasificación tenga un trasfondo político, subrayando que «hoy, afortunadamente, no existe una amenaza golpista como en los años 80». Si bien advierte que la democracia enfrenta otros tipos de amenazas, no son comparables a las de aquel entonces. El académico enfatiza el valor positivo de la transparencia y la publicidad que brinda esta desclasificación, que permite a la ciudadanía acceder a información relevante.
Un interés general por la memoria histórica
El catedrático también destaca que muchos ciudadanos, como él, vivieron esos momentos y pueden recordar lo que hacían durante el golpe. «Es como revivir momentos que se vivieron de otra manera y desconociendo el trasfondo de lo que sucedía», señala, apuntando a un interés general que trasciende a los historiadores.
Deseos de más desclasificaciones
Finalmente, Francisco Javier Díaz Revorio expresa su deseo de que se desclasifiquen más documentos relacionados con la transición española y eventos previos, como el asesinato de Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno durante la dictadura franquista. «Hay muchos detalles que seguro que en su momento se conocerán», concluye, reafirmando la importancia de la historia reciente en la construcción de la memoria colectiva.
