La Cátedra del Tajo UCLM-Fundación Soliss ha informado que, por segundo año consecutivo, las lluvias en la cabecera del Tajo han permitido que los embalses de Entrepeñas y Buendía, ubicados en Guadalajara y Cuenca, alcancen el nivel suficiente para realizar «el trasvase al máximo permitido» hacia las provincias de Murcia, Alicante y Almería.
Activación del nivel 1 del trasvase Tajo-Segura
Según un comunicado de prensa de la Cátedra, se puede activar el nivel 1 de las Reglas de Explotación del Trasvase Tajo-Segura. Aunque esta noticia es positiva en cierta medida, el organismo advierte que «conviene no precipitarse».
Un momento, no una tendencia
La Cátedra ha destacado que la situación actual «no es motivo de alarma, pero tampoco de complacencia». El nivel 1 del trasvase se considera una categoría administrativa que «describe un momento, no una tendencia», lo que significa que aunque este año ha habido buenas lluvias en Guadalajara y Cuenca, no se puede prever cómo será la situación en los próximos tres o cuatro años.
Para activar el nivel máximo de trasvase, el volumen almacenado en los embalses debe superar los 1.300 hectómetros cúbicos, lo que representa algo más del 50% de la capacidad total de ambos embalses. En otras palabras, «el grifo se puede abrir al máximo cuando los depósitos están a la mitad», según han indicado desde la Cátedra.
La gestión de la sequía y las lluvias
En este contexto, la Cátedra ha expresado su preocupación por la gestión de los recursos hídricos. Lamentan que «cuando llega la sequía, cunde la alarma; cuando vuelven las lluvias, el alivio borra rápidamente el recuerdo del problema» y se tiende a gestionar como si la abundancia fuera la norma.
La importancia de planificar con anticipación
La Cátedra también hace hincapié en que los Planes Especiales de Sequía obligan a las cuencas hidrográficas a planificar con antelación y no esperar al desastre para actuar. Sin embargo, critican que «esa misma lógica preventiva no se aplica con coherencia al régimen del trasvase».
Señalan que «los años húmedos tienen una propiedad política muy conveniente: hacen innecesario actuar». Si los embalses están razonablemente llenos y el trasvase fluye sin problemas, la urgencia de reformar las Reglas de Explotación parece solo relevante para quienes piensan en términos de décadas, y no en legislaturas.
Desafíos del diseño actual del sistema
Un aspecto crítico es que «los ciclos hidrológicos y los ciclos electorales no comparten calendario». Adaptar hoy los umbrales del trasvase a las exigencias del Plan Hidrológico del Tajo de 2023 es una decisión cuyos beneficios se notarían en la próxima sequía severa, que podría llegar en tres años o en quince, pero cuyos costos políticos son inmediatos. Esto implica que habrá menos agua trasvasada en los años favorables, y alguien tendrá que explicarlo en el Sureste.
Finalmente, la Cátedra plantea una pregunta esencial: «¿favorece el diseño actual del sistema la estabilidad a largo plazo o, por el contrario, incentiva agotar rápidamente cada episodio favorable sin permitir que las reservas se reconstruyan de verdad?».
