Un reciente estudio realizado por el French National Research Institute for Sustainable Development (IRD), en colaboración con el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) –una iniciativa impulsada por Fundación La Caixa–, ha alertado sobre el impacto del calentamiento global y el estrés térmico en las competiciones deportivas de verano en Europa, centrándose en el Tour de Francia.
Resultados del estudio publicado en ‘Scientific Reports’
Este estudio, que forma parte del proyecto europeo TipESM, también recibió la colaboración de la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM). Los investigadores analizaron datos climáticos de más de 50 ediciones de la famosa carrera francesa, según un comunicado emitido por ISGlobal este martes.
Aumento del riesgo de estrés térmico
Los hallazgos del estudio indican que, durante el mes de julio, el riesgo de estrés térmico ha ido en aumento constante a lo largo de los años, siendo la última década la que ha registrado el mayor número de episodios de calor extremo.
Áreas más afectadas por el calor extremo
El equipo de investigación identificó que los episodios de calor peligroso han sido más frecuentes en regiones como Toulouse, Pau y Burdeos, situadas en el suroeste de Francia, así como en Nimes y Perpignan, en el sureste. Además, advierten que ciudades como París y Lyon están superando «cada vez con mayor frecuencia» el umbral de alto riesgo por calor, convirtiéndose así en nuevos focos de estrés térmico.
Condiciones en etapas de montaña
Por otro lado, los lugares emblemáticos de las etapas de montaña, como el Col du Tourmalet y Alpe d’Huez, han permanecido históricamente dentro de los umbrales de riesgo bajo y moderado en relación al estrés térmico, sin que se hayan registrado episodios de calor extremo durante el periodo analizado.
Adaptación necesaria en horarios y protocolos
En términos de horarios, el análisis revela que las primeras horas de la mañana son las más seguras, mientras que los niveles elevados de estrés térmico pueden persistir hasta el final de la tarde. Estos patrones resaltan la importancia de adaptar horarios, recorridos y protocolos de seguridad para mitigar los riesgos tanto para los ciclistas como para el personal y los espectadores.
