El Sindicato Médico de Castilla-La Mancha (CESM) y el sindicato Simefyr se encuentran a la expectativa del encuentro programado con el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), que podría tener lugar la próxima semana. Este diálogo se produce tras cinco días de huelga y se espera que derive en «avances significativos, algún tipo de acuerdo y puntos en común» respecto a las demandas del colectivo sanitario.
Declaraciones de los representantes sindicales
El secretario provincial de CESM en Toledo, Carlos Vicario, compartió sus impresiones en una concentración celebrada este viernes a las puertas del Hospital Universitario de Toledo. “Ninguno de nosotros quiere llegar a esta situación de huelga. Esta medida ha sido provocada por un bloqueo en las negociaciones y la negativa a avanzar en ellas”, expresó.
En cuanto a la reunión, Vicario indicó que, hasta el momento, solo existe un compromiso verbal por parte de la Administración regional para que se celebre el encuentro, sin embargo, no se ha fijado una fecha concreta.
Expectativas de negociación
El representante sindical mostró su satisfacción por la posibilidad de acercar posturas, subrayando que “hay una huelga y un pliego de reivindicaciones del comité de huelga que debe ser negociado obligatoriamente”. Si bien no se ha podido determinar el seguimiento general de la huelga, el apoyo ha sido “constante a lo largo de la semana”, algo que le genera satisfacción.
Vicario adelantó que la próxima semana se destinará tiempo a analizar los datos de la huelga y compararlos con los que proporciona la Consejería de Sanidad, ya que temen que esta última ofrezca cifras que no reflejan la realidad, considerando que los servicios mínimos han sido del 33%, además de los equipos de guardia.
La carrera profesional y sus demandas
Sobre la derogación de la carrera profesional, que se ha prolongado durante catorce años, Vicario espera que en las próximas reuniones se logren avances significativos en esta cuestión. “No vamos a aceptar buenas palabras sin compromisos reales, llevamos mucho tiempo escuchando promesas vacías”, afirmó.
Vicario, traumatólogo de profesión, comentó que al inicio del proceso de carrera profesional alcanzó un grado 2, y que en esta etapa de su carrera debería haber alcanzado un grado 4. “Las pérdidas económicas que he sufrido a lo largo de estos años podrían superar los 70.000 euros”, añadió.
Opiniones del sindicato Simefyr
Juan José García Cruz, médico anestesista y representante del sindicato Simefyr, también expresó su preocupación, señalando que una huelga de estas características “perjudica en primer lugar a los pacientes” y afecta la imagen de la sanidad pública. “Es lo último que queremos, pero los pacientes deben entender que no hemos tenido otra opción”, lamentó.
García Cruz criticó la postura de la ministra de Sanidad, Mónica García, quien según él, “quiere imponer” un estatuto marco que no mejora las condiciones laborales y, de hecho, las empeora. “Las profesiones sanitarias ganan, menos los médicos, y eso es lo que queremos cambiar”, destacó.
Acerca del seguimiento de la huelga, mencionó que ha sido “bastante significativo”, enfatizando que los servicios mínimos establecidos han sido “completamente abusivos”. Entre las principales demandas, hizo hincapié en la necesidad de un estatuto propio y una mesa de negociación específica para que los médicos puedan discutir sus condiciones laborales, así como una jornada laboral digna. “No podemos seguir trabajando hasta 96 horas a la semana, de las cuales 48, y a veces 52, son horas de guardia”, criticó.
Testimonios de los profesionales
Después de las declaraciones de los representantes sindicales, dos profesionales compartieron sus experiencias. Andrés Enriquez, adjunto de Rayos en el Hospital Universitario de Toledo, expresó su indignación por la falta de justicia en las retribuciones. “Estamos indignados por una situación injusta que se perpetúa y pedimos el apoyo de la población, ya que esto no es solo nuestro problema, es un problema de todos”, afirmó.
Por su parte, Diego Jerez, médico residente de segundo año, calificó el sistema de guardias como “muy grave”, destacando el desgaste emocional y físico que esto provoca, y cómo afecta a la conciliación de la vida personal. “Es devastador, este sistema está desfasado, y nadie en su sano juicio querría ser atendido bajo estas condiciones”, concluyó.
