La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn ha expresado su firme convicción de que no se arrepiente de haber competido en busca de una medalla durante el descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina d’Ampezzo, a pesar de encontrarse lesionada de la rodilla y ser consciente de los riesgos que ello conlleva. Aunque su intento no culminó de la manera esperada, tras sufrir una dura caída que resultó en una grave fractura de tibia, Vonn afirmó que «el único fracaso en la vida es no intentarlo».
Una caída que alteró sus planes
El pasado domingo, Vonn fue sometida a una cirugía para estabilizar la fractura en su pierna izquierda, que sufrió apenas 13 segundos después de comenzar su participación en los Juegos Olímpicos. Este evento se dio tras haber enfrentado una rotura de ligamento cruzado anterior solo una semana antes, pero eso no le impidió competir en una prueba en la que se había posicionado como una de las candidatas a medalla.
Reflexiones sobre su experiencia olímpica
En su cuenta oficial de ‘Instagram’, la esquiadora compartió sus sentimientos respecto a la experiencia vivida: «El domingo, mi sueño olímpico no terminó como lo soñé. No fue un final de cuento de hadas, fue simplemente la vida. Me atreví a soñar y trabajé muy duro para lograrlo porque en las carreras de esquí alpino, la diferencia entre una línea estratégica y una lesión catastrófica puede ser de tan solo 5 pulgadas».
Detalles de la caída y el proceso de recuperación
Vonn relató que su caída ocurrió porque «simplemente iba 5 pulgadas demasiado justa» en su línea, lo que la llevó a perder el equilibrio cuando su brazo derecho se enganchó en una puerta. Aclaró que su rotura de ligamento cruzado anterior y otras lesiones anteriores no influyeron en su accidente. Sin embargo, manifestó que sufrió una fractura compleja de tibia que, aunque está estabilizada, requerirá múltiples cirugías para su reparación adecuada.
El valor de arriesgarse
A pesar del dolor físico que le causó la caída y de que su participación no terminó como esperaba, Vonn no tiene remordimientos. «Estar en la puerta de salida fue una sensación increíble que nunca olvidaré. Saber que estaba allí con la oportunidad de ganar fue una victoria en sí misma. También sabía que competir era un riesgo. Siempre lo fue y siempre será un deporte increíblemente peligroso», comentó.
Un mensaje de superación
La laureada esquiadora también reflexionó sobre la vida, equiparándola a las carreras de esquí: «Soñamos. Amamos. Saltamos. Y a veces nos caemos. A veces se nos rompe el corazón. A veces no alcanzamos los sueños que sabemos que podríamos tener. Pero esa es también la belleza de la vida: podemos intentarlo».
Finalmente, Vonn concluyó con un poderoso mensaje: «Lo intenté. Soñé. Salté. Espero que si algo aprenden de mi trayectoria sea que todos tengan el coraje de atreverse a lo grande. La vida es demasiado corta para no arriesgarse porque el único fracaso en la vida es no intentarlo. Creo en ustedes, como ustedes creyeron en mí».
