El presidente del Partido Popular de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, ha manifestado que «Castilla-La Mancha no puede más», refiriéndose a las políticas fiscales implementadas por el Gobierno de Emiliano García-Page, las cuales, según él, están empobreciendo a las familias, perjudicando a los ayuntamientos y obstaculizando el desarrollo económico de la región.
Reunión sectorial sobre fiscalidad del PP
Núñez realizó estas declaraciones durante una reunión sectorial sobre fiscalidad del PP de Castilla-La Mancha, que tuvo lugar este martes en Toledo. En su intervención, destacó que no se trata de una cuestión ideológica, sino de la dura realidad que enfrentan diariamente miles de familias, autónomos, agricultores, empresarios y municipios, según se informó en un comunicado del PP.
Castilla-La Mancha entre las menos competitivas
El líder regional del PP subrayó que, conforme al Índice Autonómico de Competitividad Fiscal 2025, elaborado por la Tax Foundation y la Fundación para el Avance de la Libertad, Castilla-La Mancha se encuentra en el puesto 15, posicionándose nuevamente entre las cinco comunidades autónomas con menor competitividad fiscal.
Asimismo, Núñez argumentó que, desde que el PSOE asumió el gobierno, la región presenta algunos de los peores indicadores económicos del país. Destacó una inflación acumulada del 28,7 por ciento desde 2015 y un aumento de los precios de los alimentos superior al 49 por ciento. También mencionó que los salarios reales son de los más bajos de España, un 11,5 por ciento por debajo de la media nacional, y que la renta per cápita es más de 5.000 euros inferior a la media del país. Además, casi la mitad de los hogares en la región se consideran de renta baja, mientras que los ingresos fiscales por habitante han aumentado un 35,65 por ciento, a pesar de la supuesta «congelación» de impuestos.
Críticas al Canon del Agua
Núñez se refirió al Canon del Agua como «el símbolo perfecto de esta política fiscal injusta». Aseguró que, aunque se presenta como un canon medioambiental, en realidad se trata de un impuesto injusto, innecesario y puramente recaudatorio. Explicó que este nuevo tributo, que recaudan los ayuntamientos para que el dinero sea destinado al Gobierno regional, tiene una parte fija que puede representar hasta el 80 por ciento del recibo.
Criticó al PSOE por minimizar el impacto del canon, afirmando que las familias media pagarán entre 30 y 40 euros más al año, lo que afectará también a los hogares con menos recursos, ya que «la cuota fija no perdona». Recordó que Castilla-La Mancha tiene altas tasas de riesgo de pobreza y salarios bajos.
Impacto en los ayuntamientos
El presidente del PP regional también alertó sobre los efectos negativos del Canon del Agua en los ayuntamientos, especialmente en los de menor tamaño y en áreas rurales. Indicó que estos municipios deben pagar el canon por su consumo, asumir pérdidas de red, impagos y gastos de recaudación, pero solo reciben un 25 por ciento de lo recaudado y, además, de forma condicionada.
Para ilustrar la situación, Núñez presentó ejemplos de la recaudación por el Canon del Agua en varios municipios de Castilla-La Mancha, como Albacete, que ha recaudado 4 millones de euros, Fuensalida con más de 200.000 euros, Illescas con 775.000 euros, y otros como Tomelloso, Almansa, Puertollano, Azuqueca de Henares, Seseña, Tarancón, Valdepeñas, Hellín, Mora, Talavera de la Reina y Toledo, que también han recaudado cantidades significativas.
Propuestas del PP para Castilla-La Mancha
Frente a este modelo, Núñez enfatizó la diferencia con las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular, como Madrid, Andalucía o Extremadura, donde se bajan impuestos, se atrae inversión, se crea empleo y, en consecuencia, se recauda más. En este sentido, el PP propone para Castilla-La Mancha deflactar el IRPF, reducir los impuestos de transmisiones y actos jurídicos documentados, bonificar el impuesto de sucesiones y donaciones, eliminar impuestos propios innecesarios y derogar el canon del agua.
Finalmente, Núñez concluyó que el Canon del Agua no es un hecho aislado, sino la evidencia de un modelo socialista agotado que castiga a quienes trabajan, ahoga a los ayuntamientos, expulsa empresas y empobrece a las familias, afirmando que «con políticas socialistas, Castilla-La Mancha no va a ningún sitio».