El exministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, ha instado a los partidos políticos a poner fin a la «estéril polarización, confrontación y pelea permanente» que caracteriza el panorama actual. Su objetivo es que se logren «grandes pactos de Estado» que aseguren una «estabilidad normativa», fundamental para que España pueda «tener seguridad jurídica y ser competitiva».
Participación en el VII Encuentro Interregional de la Empresa Familiar
Gallardón realizó estas declaraciones durante su participación en el VII Encuentro Interregional de la Empresa Familiar, un evento celebrado este viernes en Toledo y organizado por Aefclm, Adefam, EFCL, Amefmur y AEEF. En su intervención, el exministro subrayó la importancia de contar con una estabilidad normativa que permita a los inversores conocer «cuáles son las reglas del juego» no solo en el presente, sino también a largo plazo.
Posibilidades de crecimiento para España
Desde su perspectiva, si los partidos políticos logran alcanzar estos acuerdos, España podría alcanzar «cotas verdaderamente formidables», tanto a nivel europeo como global. Gallardón destacó que en los «grandes países» se utilizan estos pactos de Estado para renunciar a la legitimación que poseen los parlamentos para modificar leyes, todo en pro de una estabilidad normativa.
El exministro también hizo hincapié en que, a pesar de que los gobiernos cuenten con mayorías absolutas, deben ser «conscientes» de la necesidad de negociar con el partido opositor. Esto, argumentó, se debe a que el partido en oposición «antes estuvo en el gobierno y, sobre todo, porque dentro de un tiempo volverá a estar en el gobierno».
Un mensaje para los inversores
Gallardón explicó que si se establecen pactos en áreas como infraestructuras, educación y política exterior, se enviaría un mensaje poderoso a los inversores, tanto nacionales como internacionales. «Los ciudadanos pueden decidir lo que decidan, cambiarán las cosas que los partidos quieran que cambien, pero tendrán la garantía de que la seguridad que hoy brinda este gobierno con su inversión será mantenida por su sucesor», expresó.
Asimismo, alentó a los empresarios presentes a alzar su voz, ya que, según él, son «los creadores de riqueza». Gallardón no cree que los partidos políticos cambien su actitud de forma voluntaria, pero se mostró convencido de que, si la sociedad civil lo exige, se puede alcanzar ese objetivo.
Situación económica de España
En otro orden de cosas, Ruiz Gallardón analizó la situación económica del país, reconociendo que España es «el país que más está creciendo» en Europa. Sin embargo, advirtió que este crecimiento es «frágil», ya que se sostiene principalmente en dos pilares: el turismo y la inmigración.
Dependencia del turismo
<p"Respecto al turismo, mencionó que en España representa el 15% de la renta, en comparación con el 8% en Francia y el 10% en Italia. Aunque este sector es "un motor de crecimiento importante" que genera divisas y empleo, también es "extremadamente frágil", susceptible a diversos factores que pueden impactar negativamente.
Gallardón subrayó la necesidad de ser conscientes de los riesgos asociados al cambio climático y a la competencia de alternativas más económicas que podrían amenazar esta «gallina de los huevos de oro».
Impacto de la inmigración
En cuanto a la inmigración, el exministro destacó que tiene efectos económicos «extraordinariamente positivos» que están llevando a España a estar «a las puertas» de alcanzar los 50 millones de habitantes. No obstante, advirtió que este crecimiento poblacional tiene consecuencias «muy distintas» en comparación con un aumento del PIB que no se deba a un incremento de la población.
Gallardón aclaró que medir el crecimiento de un país solo en términos de PIB puede ser engañoso; lo realmente relevante es la renta per cápita y cómo ese crecimiento afecta a cada ciudadano.
Crítica a la falta de Presupuestos Generales del Estado
Por último, el exministro criticó al Gobierno nacional por no haber presentado los Presupuestos Generales del Estado (PGE), recordando que esto no es solo un compromiso electoral, sino un «mandato constitucional».
Gallardón argumentó que «el Gobierno está sistemáticamente incumpliendo el mandato constitucional de presentar un presupuesto», lo que considera una de las causas más graves que impide a España aprovechar el crecimiento que se manifiesta en los datos macroeconómicos. Para él, los PGE son «el instrumento insustituible para articular los esfuerzos y canalizar los recursos».
