El próximo martes 11 de febrero, la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Toledo dará inicio al juicio contra B.M.R., quien enfrenta cargos por un delito contra la salud pública en la modalidad de tráfico de drogas. La Fiscalía ha solicitado una pena de cuatro años de prisión, así como el pago de una multa de 436 euros.
Los hechos que motivan el juicio
Según el escrito del Ministerio Público, los hechos ocurrieron desde fechas anteriores al 15 de junio de 2020, cuando el acusado se dedicaba a la distribución de cocaína en su localidad de residencia, Consuegra. Su objetivo era obtener beneficios económicos a través de esta actividad ilícita.
Cita para la entrega de droga
El día de los hechos, por la mañana, B.M.R. concertó una cita con una de sus clientes habituales, A.O.R., en la mencionada localidad. Esta reunión se llevó a cabo para satisfacer la demanda de medio gramo de cocaína que A.O.R. había solicitado por teléfono.
Intervención de la Guardia Civil
Cuando ambos llegaron al lugar acordado, A.O.R. se bajó de su vehículo y se introdujo en el automóvil del acusado, quien tenía consigo un monedero negro que contenía ocho dosis individuales de cocaína, cada una de aproximadamente medio gramo, envueltas en plástico y atadas con alambre plastificado marrón.
En el instante en que B.M.R. estaba a punto de entregar una de las dosis a A.O.R., una patrulla de la Guardia Civil, que realizaba labores de vigilancia en la zona, decidió intervenir al sospechar que se estaba llevando a cabo una venta de drogas. Los agentes conocían al acusado, quien había sido objeto de investigación por su presunta participación en delitos relacionados con el tráfico de cocaína.
Intento de ocultar la droga
Ante la llegada de los agentes, el acusado trató de ocultar la dosis de cocaína metiéndosela en la boca y masticándola para evitar que fuera descubierta. Al mismo tiempo, solicitó a A.O.R. que escondiera el monedero con las demás dosis entre sus ropas, confiando en que no sería cacheada por ser mujer. A.O.R., en un acto instintivo y sin considerar las posibles consecuencias, guardó el monedero bajo su sujetador.
Una vez fuera del vehículo, A.O.R. fue informada de que debía esperar la llegada de una agente femenina para someterla a un cacheo superficial. Esto incrementó su ansiedad por las posibles repercusiones de tener el monedero con la sustancia estupefaciente. En un momento de desespero, creyendo que los agentes no la observaban, sacó el monedero de su ropa interior y lo arrojó a un terreno cercano.
Recuperación de la evidencia
La acción de A.O.R. fue vista por un agente del operativo, quien se acercó para recuperar el monedero. Al revisarlo, se determinó que contenía 3,68 gramos de cocaína, con una pureza media del 79,56%, distribuida en siete envoltorios plásticos.
Adicionalmente, a B.M.R. se le confiscaron 800 euros en efectivo, compuestos por siete billetes de cincuenta euros, dieciocho billetes de veinte euros y nueve billetes de diez euros, que se presume provenían de las ganancias obtenidas a través del tráfico de drogas. El valor de las ocho dosis de cocaína en el mercado ilegal podría haber alcanzado, como mínimo, los 218 euros.